Por Bárbara Almada
La música es el abstracto más bello de expresión que existe desde épocas antiguamente históricas, remontándose a melodías tan significativas de Mozart con la Marcha turca o Beethoven con el Himno a la alegría, y es percibida hoy como algo que no muere por el paso del tiempo sino que se renueva.
Erika Mech es parte de ese mundo, y precisamente en plena clase de práctica coral en el Conservatorio Alberto Ginastera, le respondió algunas preguntas a “El 1”, con el sonido deleitante de un piano en el fondo y un canto lírico que estremecía cada uno de los poros de la piel.
Mech se acomodó en una de las aulas del instituto, rodeada de un piano y varios atriles usados por alumnos y por el ensamble coral, donde está al frente como directora. “Son un grupo divino, se ayudan un montón” afirmó la profesora, calificándolo como un hermoso combo de diversidad, instrumentistas y cantantes.
Además, la mujer expresó que “todos los años son distintos, con cosas nuevas, es enorme lo que se logra, y está buenísimo. Después –dijo- hasta se mezclan las carreras, un instrumentista ve a su director y quiere dirigir, o el que dirige ve como toca alguien el piano y le interesa ser instrumentista, se empiezan como a contagiar”.
Un instrumento musical humano
A diferencia de una orquesta con instrumentos, el coro se asemeja al trato con un grupo humano grande que posee la misma finalidad que es el hacer música. “El director de coro hace sonar voces, y el director de orquesta hace sonar instrumentos”,aclaró la coreuta.
La técnica de la música académica es compleja. Así lo expresó está directora, que prefiere trabajar con estudiantes antes que con profesionales, en la afirmación de que el ego de los coristas recibidos no le genera tanta calidez como un alumno principiante que canta su primera obra, y de la que ella tiene el honor de poder hacérsela aprender.
“Acá tenemos un ensayo por semana –señaló- Hay dos patas fundamentales, la primera es la técnica vocal, para que no se lastimen, que aprendan a cantar y que usen la respiración. Estas voces-apuntó- tienen que sonar para lograr un lindo sonido, la segunda es la dirección, para que la sepan cantar, que interpreten un estilo a través de un repertorio”.
A partir de allí, con una preparación desde marzo, el coro comienza a sonar en septiembre, donde nace la música de la manera más florida a los oídos del público en los escenarios institucionales.“Es la parte mas linda del año, que se disfruta, después termina y es volver a empezar, y algunas obras quedan para otros años”, describió.
Una travesía innovadora
Los siete años de Erika Mech frente al ensamble coral son solo un capítulo de su amplia trayectoria en la música. Egresada de la casa Ginastera, afirmó “haber pasado por todos los lugares habidos y por haber”, ya sea tocando el piano, cantando, como asistente o como jefa de cuerdas, en escenarios de Europa, Grecia e Italia.“Eso me da una mirada enorme” –sostuvo-”Me falta un montón, pero esto es eterno igual”.
La dirección coral, donde se desenvuelve, requiere una preparación intensa
aproximadamente de 8 años, en la que se exige un conocimiento de lenguaje, apreciación, y el dominio de un instrumento musical, por lo que explicó qué “tenés que tener un conocimiento técnico, de las voces, saber cantar, lo que vas a corregir día a día, lo tenés que dominar”.
El movimiento corporal de un director es una materia absolutamente relevante que requiere un conocimiento técnico y se pone en práctica cuando las obras se presentan frente al público, indicando los matices requeridos con la voz y la interpretación que se está poniendo en escena.”Esta carrera es nueva, no es antigua ni nada, no tiene 100 años-sostuvo Mech-pero no esta tan profesionalizada, técnicamente hablando”.
El material de la dirección coral escasea, si bien hay algunas partituras de instrucción, no abundan como lo son para un instrumentista, por lo que el coro es mucho mas experimental. “Esto se va armando, te lo da mucho la experiencia-aseveró-tiene que ver con tu avance en la carrera, los coros que dirigís y la experiencia que tenés, saber lo que te sirve mas o no, para saber manejarte”.
El Coro Argentino
En el país se cuenta con aproximadamente 170 coros, de los cuales 2 de ellos son reconocidos mundialmente, como El Coro Argentino de Bs As y el Estudio Coral Arsis, partícipes de festivales como América Cantat 7, conocido en el ambiente clásico como el más grande festival de artistas, que reúne más de 1500 provenientes de los cinco continentes.
La directora expresó:“Nosotros tenemos hermosos coros, pero cuesta por una cuestión económica ser reconocidos afuera, por decir Europa, a la gente de allá les pagan por ir a cantar. Acá-sostuvo- los directores viven más como docentes que como directores, en la mayoría de los casos el director ni siquiera cobra. Son muy pocos los lugares en los que tenés espacio”.
No obstante, precisó “Con los años mejoró un montón, pero sigue siendo como de onda, no tenemos un organismo específico que nos dé el lugar, y por ahí tenés algúna persona que te cantó 5 años, y de repente se va, porque obviamente no puede vivir de eso. Entonces-indicó- como director te vas manejando con lo que tenés, con lo que viene, y eso es complicado” .
La música, con su belleza plenamente humana, imperfecta pero compleja como sus propios creadores, puede reflejarse en esta directora que regresa al aula con sus alumnos e invita a “El 1” a presenciar la clase, donde nuevamente puede percibirse, que en el Conservatorio Ginastera, a pesar del poco espacio que existe en Argentina para expresar el arte, con que algunos lo amen es más que suficiente.