lunes, 8 de julio de 2013

El regreso

Eternamente agradecida




Con los pensamientos difusos, tomé el lapiz al escribirte. Sin saber como ordenarlos, y creo que tampoco podré hacerlo. Porque mi mente perdió su ejercicio, esa habilidad literaria que tan bien solía manejar.


Llevo los recuerdos en la mochila. Y si viajáramos lejos, sé que seguirían allí, pero se sentirían plenamente. Se comunicarían con su presencia.


Y hace tiempo que no escribo. Porque no lo sentía, porque estaba herida, porque mis desaciertos supuraban y me entristecían... era una prostitución literaria, una despótica continuación de un algo que odiaba hacer.


Cómo te amo. Como me haz cambiado el mundo. Si tan solo supiera como hacerte feliz, las cosas serían tan simples. Si la felicidad fuese tangible, la pondría en tu desayuno y en tu cena, para que las tardes nos las pasemos con Chopin o criticando(Constructivamente, desde luego) a Listz.


Conformaríamos un mundo óptimo, nos la pasaríamos en el cielo, porque en la tierra no es nuestro estilo. Jamás veríamos la realidad. Cuando no hablemos de música, tampoco lo haremos de literatura... nos hará feliz que simplemente una mosca vuele, o que el sol se asome en el mañana.


¿Y por qué escribo?.. ni yo lo sé. Si existiera una manera simple de explicar los sentimientos, no seríamos artístas. No seríamos sensibles. No haríamos que nuestras emociones hablen, sino pura ciencia, la que necesita la lógica más que vivir de ensoñaciones.


Si no escribiera, nada tendría sentido. Todo este tiempo creyendo que era una pérdida de tiempo, para recordar que necesito crear. Necesito sentir, necesito hablar, mi ALMA necesita hablar. Porque ya no lo resiste...no resiste no poder expresarse.


Si no te escribiera, no sentiría nada. Solo sería una figura más de este sistema, un peón de la vida, no su jugador.


No muchas veces se debe racional, solo se debe tener un argumento emocional. Y no entiendo lógicamente como volví a escribir, pero sé de una vez por todas que no me puedo engañar porque te amo.


Y ese es el mejor argumento emocional que puede existir en el universo.