martes, 19 de junio de 2012

Besos

La noche, mucha. Calles frías de sombras amigas, de perros que miran…la sombra misma con dedo blanco pintando una esquina.



No solo te beso con los labios
sino con la mirada, que aun ausente
tu reflejo en directo o en mi mente
asiste como una plegaria hacia el momento...

Yo no solo te beso con los labios
puedo lograr besarte con el tacto
necesario roce que te canto
hacia los límites profundos del misterio.

Qué es un beso? es mas que con los labios
cuando se anhela demasiado el contrapunto
el que besa solamente con la boca
jamás experimentará besar plenamente.

Te beso cuando escuchas o compones
cuando haces esas maratones de mañana
cuando desayunas solitario
o cuando te recuestas en tu cama.

Ah! si fuera por mí.. te besaría todo el tiempo
en la incognita de que no sabes como beso
en el propio enigma intelectual que te resulta
siquiera leerme, comunicandote esto.

Mi secreto es besarte con palabras
que recorren hacia el sendero más dificil
hacia tu corazón, es la poesía:

en tu respiración está mi beso
besarte en la sangre y en el cuerpo
mi beso mas letal es el que te muestro...

sábado, 16 de junio de 2012

Conexión II

El es de esas piezas únicas
de encuentros inoportunos
y de decisiones de ensoñación




Yo sé que poseo un cubrecama poético
con el que arropo tu angustia en las noches
y con un piano interpreto tal cántico
que vuela a tu oído y siempre lo oyes.

Y tengo ese don invisible casi innato
para alcanzar las justas palabras
y defino tus sentimientos como los míos
en el silencio de tu mirada.

!Ah, si pudiera encontrar esa llave!
que abriese tu corazón para lanzar mi hechizo
si me lo pudiera contestar tanto Freud como Borges
que son los que entienden de amor indeciso.

Si supieras que en el vacío no muere nada
o que lo obvio debe indagarse
tomaría tus manos, fusionadas a las mías
para que esta magia logre liberarse.

sábado, 2 de junio de 2012

Coleccionista nocturno

Ahora o nunca



El le dijo "Es tiempo que crezcas y me olvides"
Ella le hizo caso, tomó sus libros y cigarrillos
conformandose con nada
y aceptando lo que en ese momento, solía ser el todo.
El quería sentirse libre, para no sentirse culpable
siguió componiendo para no faltar a sus deseos
mientras ella no lloraba, ni podía
sin encontrar donde verter su llanto.


Pasaron meses, años y volvieron a cruzarse
ella lucía espléndida, intelectual, y juvenilmente madura
El había conseguido empleo en una discográfica, fumaba mucho más que antes, y leía el periódico por las tardes en su lujoso apartamento.

A ella le pareció un extraño, y a la vez ,un íntimo conocido. Le contó de su vida jovialmente, mencionó el pasado sutílmente sin mencionarlo, y le comentó sus proyectos con los cafés literarios, rememorando la época en la que el escribía, y por supuesto, el se mostró interesado.
El la encontró igual... pero distinta. Quizás un poco menos febril emocionalmente que hace algunos años, sabía que cuando rompieron había sido duro para ella, pero ahora aparentaba o solía saber disernir con mucha más facilidad el recuerdo en su memoria.

El tiempo había pasado, lo sabían, pero sus tiempos se orientaban, canalizaban, en el pasado. Cuando el era maduro, y ella la niña soñadora. Sus reflejos ahora mostraban al hombre involucionado, y a la muejer actual: El se había atrasado, mientras que ella lo había superado.

El no se animó a pedirle nada. No le rogó que vuelva, ni que la extrañaba, ni que la necesitaba más que nunca. El temor lo vestía con cobardía, guardándolo en lo seguro, sin dejarlo avanzar. Tanto como lo había paralizado esa tarde en la que ella apostaba a ser su compañera.

Se despidieron animádamente, como si fueran a verse al otro día, sin saber realmente si el destino los iba a volver a cruzar. Ella, a su camino de luz, a su casa a repasar Lógica para el examen, y el a leer el diario en su solitario y lujoso apartamento, esperando una noche qué, inevitablemente, se convertiría en otra.