viernes, 25 de julio de 2014

Les luthiers en el Teatro Colón: Función PUBLICAMENTE CERRADA.

Pido disculpas si este post escapa del punto de vista periodístico e informativo para tomar un rumbo plenamente argumentativo, pero trata de una cuestión importante. Me gusta escribir sobre temas que nos parecen divertidos o para leer en ratos de ocio, pero no puedo huir al principal motivo de este nuevo enfoque: Expresar lo que pienso y abarcar la realidad. Y algo que para mi es esencial tanto como escritora tanto como periodista: la honestidad para con lo que escribo.



Es la segunda vez que escribo sobre cuestiones actuales relacionadas con Les luthiers, y a pesar de ser una gran admiradora de sus obras, de su profesionalismo y de su trayectoria, cada vez expongo situaciones que me gustan menos. No con el grupo, (porque su producción sigue siendo excelente como ya lo dije en el post anterior Clarín con Les Luthiers: La instrumentalización mediática) Sino porque los sectores donde el grupo se desenvuelve para fines lucrativos son demasiado sucios.
Como futura comunicadora social, no puedo callar la verdad, o al menos lo que defiendo como verdad. No puedo evitar sentir rechazo frente a las cosas sociales que nos desunen, que nos vuelven desiguales de manera pública pero a la vez oculta, como es el caso del Teatro Colón, edificio subsidiado por el Gobierno nacional y por todos nosotros. Sin divagar más,  Paso a contar de manera puntual a lo que se debe mi indignación.
El mes próximo se brindará un espectáculo en este gran salón cultural, que incluye la actuación de Martha Argerich y Daniel Borenboim donde el conjunto de humor esta incluido y que promete ser una velada espectácular, mágica, con obras tan maravillosas de Igor Stravinski: La historia del soldado y
Camille Saint-Saëns: El carnaval de los animales , pero que sepalo usted que me está leyendo: No está incluido para presenciarlo.
 Desde antes, sin conocerlo siquiera, si usted no paga los bonos del teatro, no puede presenciar este encuentro único, nada nos diferencia a usted o a mí, somos los excluidos de un teatro que nos pertenece. Un teatro que está a la vista de todos como algo público, pero que es un sector donde las elites se refugian de la poca cabeza que podemos llegar a tener nosotros. De nuestros malos modales, de nuestros trabajos indignantes de producción capitalista, somos los pobres que queremos robar una función que evidentemente, no podemos comprender. Tenemos poca cultura y poco razonamiento para eso, ¿para qué vender entradas a los que pagan poco, cuando tienen gente que pueden pagar más?.
Las sumas me parecen terroríficas. Las cuotas son desde $500 pesos mensuales, y desde 60000$ en adelante para obtener beneficios del teatro, unos beneficios que dado que nuestro dinero también va hacia allá, deberíamos tener todos. Mi curiosidad sería ahora entonces, ¿por qué necesitar plata de nosotros, los desdichados sin riqueza, en el funcionamiento de una política que es evidentemente privada? ¿Quién puede evitarme a mí, o a usted, que entremos a un teatro que nos pertenece, a una función sin bono?.
Que vivada tremenda. Ya escapo de todos los terminos académicos, porque no puedo tolerarlo. Esto es absolutamente argumentativo e ideológico, no voy a tratar de camuflarlo:  Me enferma que nos traten de idiotas. Nos ofrecen algunas funciones gratuitas, solo para camuflar sus verdaderas intenciones. Pero jamás las que merecemos, jamás las que aspiramos. Cerrar las puertas de manera privada a un lugar que aparenta ser inclusivo, un lugar público. Es indignante.
Todo lo tienen ahí: En su página web oficial, o si se acercan a la puerta del establecimiento. No hace falta que me crean, ustedes pueden verlo. Somos los entes de una sociedad muerta, somos peores que animales, que tienen incluso la libertad de decidir donde estar.

No planifiqué como cerrar este post, porque no me estoy moviendo por lo periodístico, sino por los derechos que tenemos como argentinos. Lo único que puedo decirles es que conocer sobre estos sectores es lo que mejor podemos hacer, para defendernos de lo que pueden a llegar a hacernos en un futuro. Ser unos lectores y ciudadanos activos, y pensar por nosotros mismos. No que piensen por nosotros, porque si pueden sacarnos hasta el último suspiro del cuerpo, no duden que lo harán y del modo mas cruel posible.

sábado, 19 de julio de 2014

MALÉFICA: La revolución antitradicionalista de Disney.



Debo reconocer de manera pública que cuando ví a Maléfica en las carteleras, debido al gran marketing que cargaba, y a las escenas que no contaban realmente demasiado en el trailer, solo podía suponer que se trataba de un enorme disparate. La actriz sexy a la que todas las chicas aspiran a ser, el retomar historias reversionadas como es el caso de La bella durmiente, solo podía mostrar que no hay nada nuevo bajo el sol. Y sobretodo, el sol de Disney, que ha iluminado tantas generaciones con historias volátiles y tradicionalistas, donde la mujer no es más que un objeto sometida a la busqueda intensa de un príncipe, las "Susanitas" de los más bajitos.
No solo me cerraron la boca, sino que me volvieron a conducir a las películas de Disney que hace tiempo había abandonado por parecerme tan divagantes, y al estudiar los sucesos cineastas de la corporación en años anteriores, observé que la rebelión antitradicionalista ya comenzaba a notarse un poco en Encantada (2007), que pasaré a explicar en breve.
Para la audiencia que no está enterada, Angelina Jolie, nuestra destacada Maléfica, es embajadora de ACNUR, comisionado impulsado por la ONU para los refugiados en acontecimientos bélicos,encarado al tratamiento de guerras donde las mujeres sufren violaciones sexuales. Maléfica es un reflejo íntegro de aquel pensamiento de lucha, del femenismo en su máximo esplendor, de la descosificación de la mujer. Es fuerte para tratarse, incluso, de una obra de Disney, que impulsaba y estímulaba el lado inocente de los niños al otro lado de la pantalla, a cuestiones demasiado reales y actuales. Romper con los esquemas tan estamentados de Disney, hay que observarlo, parecía imposible. Tratándose de historias maravillosas, de princesas, duendes y hadas, del héroe y el antiheroé. Tenemos que decirlo: Es demasiado fuerte.
Como dije anteriormente, Disney comienza su pequeña rebelión con Encantada, la historia de una princesa llamada Giselle perteneciente al mundo típico de reinos, que cae al "mundo real" y se encuentra con lo que es todo tal como lo conocemos. El divorcio para Giselle es inconcebible, el enamorarse de alguien al conocerlo algo nuevo pero efectivo, Encantada es una película un poco tontona, pero que marca un despliegue de Disney realmente interesante. Un antes y un despues, que termina por explotar lo que hoy protagoniza este post.

Metáfora de la violación
Maléfica se desenvuelve en una atmósfera oscura, en la mayoría de sus escenarios. Desde que es un hada, hasta convertirse en bruja, donde desencadena un decorado mucho mas sombrío. La historia de amor es presentada al principio, con el característico formato de la corporación multimediática: el hada-mujer bonita que se enamora perdidamente, el príncipe-galán que la seduce, el universo sentimental que culmina en el beso verdadero. Luego, el corrompimiento del príncipe, la ambición y el deseo de poder tan latente en Disney, que llevan al co-protagonista a sacar a su amada del medio para lograr su objetivo de llegada al trono. Maléfica es despojada de sus alas, arrancadas de raíz por su amor verdadero, por lo que despierta dolorida y en un llanto irreparable. Traicionada y humillada por el hombre que amaba profundamente cae en el resentimiento, mientras su enamorado guarda lo que profanó en un lugar del castillo, a modo de trofeo.
Esta es la primera barrera de Disney caída. Una inocente Maléfica, un mundo de luz y de creencia en los valores y sentimientos puros, que terminan en la desconfianza plena hacia el otro. Incluso puede tomarse como el despojo de la virginidad de la mujer, de aquella decencia que se destaca en todas las protagonistas de Disney, por lo que Maléfica se convierte en una marginada de la Corporación, en un ser de la oscuridad, un ser que no puede estar al alcance del cielo, una simple mujer que lucha frente a un mundo frívolo.


Diferencias con el cuento
La bella durmiente, la historia original, se basa en el relato de Aurora. Este marca una fuerte presencia de las hadas madrinas, las que le otorgan todas sus virtudes en modo de regalo a la princesa el día de su primer año de edad. Las mismas se muestran como seres inteligentes, mujeres gigantes y bellas, que salvan a la princesa del terrible hechizo de la bruja, que solo actúa con resentimiento por no ser invitada a la fiesta del rey. Aurora crece, se pincha con la rueca, y queda dormida por 100 años, en los que aparece el príncipe bríndandole el beso verdadero, llegando al final feliz.
En la historia de Disney no solo se trata de otra protagonista, sino de una que es tanto heroé como villana. Maléfica acude al castillo y hechiza a la princesa y solo después del ruego del rey, acepta en ser ella misma quien suaviza el maleficio que solo podrá ser dado por "el verdadero amor", y que por primera vez es mostrado en una película de la Corporación como algo inexistente, como algo que no puede encontrarse. Las hadas no reflejan inteligencia, sino que son pequeñas y demasiado torpes para cuidar de la princesa, por lo que Disney va por su segunda gran rebelión: la mezcla absoluta de los roles tan bien impuestos, la bondad ya no se asocia con el intelecto, sino con algo que puede ser compartido por los personajes.



El beso verdadero
Y aquí el último punto realmente conmovedor y brillante de Disney: Aurora yace en su cama a punto de morir, besada por un muchacho apuesto que solo es movido por el deseo y la pasión, y parece jamás volver a despertar. Maléfica entra a escena, asegurándola que se proponía odiarla, pero que solo pudo amarla desde el principio, y luego de besarle la frente, la princesa regresa de su sueño. El verdadero amor, por lo tanto, ya no se encarna en el hombre, no involucra dependencia hacia una figura masculina, sino que puede surgir de otras figuras: ya sea una madre, un animal, u algún otro factor abstracto o material. El beso verdadero forma parte de la gran trayetoria de Disney, por lo que es un detalle hermoso y provocador el concebirlo de este modo, lo que realza la esquisitez del film y los nuevos valores adquiridos por el multimedio.


Maléfica realmente es sorpresivo. No solo por las cosas que se acaban de apuntar, sino por el gran desafío de Disney de dirigirse al público tanto pequeño como adulto, de escribir un guión tan revolucionario, y de revalorizar a la mujer. Si bien el feminismo no está bien en exceso, ya que puede ser incluso muchas veces peor que el machismo, es una perspectiva diferente de un mundo tan estigmatizado por una cuestión social que viene hace siglos. Por lo que puedo recomendarles a todos los lectores, que sin dudas no deben perderse este film, sino interiorizarlo para reflexionar sobre cuestiones realmente importantes de nuestra actualidad.

Expectativas nuevas del blog

Creo que la imagen lo dice todo. Gracias al que hizo la pregunta, y al que me apoya con el nuevo enfoque. Esta noche se viene Maléfica :) Vía: Ask.fm.