Debo reconocer de manera pública que cuando ví a Maléfica en las
carteleras, debido al gran marketing que cargaba, y a las escenas que no contaban realmente demasiado en el trailer, solo podía suponer que se trataba de un enorme disparate. La
actriz sexy a la que todas las chicas aspiran a ser, el retomar historias reversionadas como es el caso de La bella durmiente, solo podía
mostrar que no hay nada nuevo bajo el sol. Y sobretodo, el sol de
Disney, que ha iluminado tantas generaciones con historias volátiles y
tradicionalistas, donde la mujer no es más que un objeto sometida a la
busqueda intensa de un príncipe, las "Susanitas" de los más bajitos.
No
solo me cerraron la boca, sino que me volvieron a conducir a las películas de
Disney que hace tiempo había abandonado por parecerme tan divagantes, y
al estudiar los sucesos cineastas de la corporación en años anteriores,
observé que la rebelión antitradicionalista ya comenzaba a notarse un
poco en Encantada (2007), que pasaré a explicar en breve.
Para la
audiencia que no está enterada, Angelina Jolie, nuestra destacada
Maléfica, es embajadora de ACNUR, comisionado impulsado por la ONU para
los refugiados en acontecimientos bélicos,encarado al tratamiento de
guerras donde las mujeres sufren violaciones sexuales. Maléfica es un
reflejo íntegro de aquel pensamiento de lucha, del femenismo en su
máximo esplendor, de la descosificación de la mujer. Es fuerte para
tratarse, incluso, de una obra de Disney, que impulsaba y estímulaba el
lado inocente de los niños al otro lado de la pantalla, a cuestiones
demasiado reales y actuales. Romper con los esquemas tan estamentados de
Disney, hay que observarlo, parecía imposible. Tratándose de historias
maravillosas, de princesas, duendes y hadas, del héroe y el antiheroé. Tenemos que decirlo: Es demasiado fuerte.
Como dije anteriormente, Disney
comienza su pequeña rebelión con Encantada, la historia de una princesa
llamada Giselle perteneciente al mundo típico de reinos, que cae al
"mundo real" y se encuentra con lo que es todo tal como lo conocemos. El
divorcio para Giselle es inconcebible, el enamorarse de alguien al
conocerlo algo nuevo pero efectivo, Encantada es una película un poco
tontona, pero que marca un despliegue de Disney realmente interesante.
Un antes y un despues, que termina por explotar lo que hoy protagoniza este post.
Metáfora de la violación
Maléfica se desenvuelve en una
atmósfera oscura, en la mayoría de sus escenarios. Desde que es un hada,
hasta convertirse en bruja, donde desencadena un decorado mucho mas
sombrío. La historia de amor es presentada al principio, con el
característico formato de la corporación multimediática: el hada-mujer
bonita que se enamora perdidamente, el príncipe-galán que la seduce, el
universo sentimental que culmina en el beso verdadero. Luego, el
corrompimiento del príncipe, la ambición y el deseo de poder tan latente
en Disney, que llevan al co-protagonista a sacar a su amada del medio
para lograr su objetivo de llegada al trono. Maléfica es despojada de sus alas, arrancadas
de raíz por su amor verdadero, por lo que despierta dolorida y en un
llanto irreparable. Traicionada y humillada por el hombre que amaba
profundamente cae en el resentimiento, mientras su enamorado guarda lo que profanó en un lugar del castillo, a
modo de trofeo.
Esta es la primera barrera de Disney caída. Una
inocente Maléfica, un mundo de luz y de creencia en los valores y
sentimientos puros, que terminan en la desconfianza plena hacia el otro.
Incluso puede tomarse como el despojo de la virginidad de la mujer, de
aquella decencia que se destaca en todas las protagonistas de Disney,
por lo que Maléfica se convierte en una marginada de la Corporación, en
un ser de la oscuridad, un ser que no puede estar al alcance del cielo,
una simple mujer que lucha frente a un mundo frívolo.
Diferencias con el cuento
La bella durmiente, la historia original, se basa en el relato de Aurora. Este marca una fuerte
presencia de las hadas madrinas, las que le otorgan todas sus virtudes en modo de regalo a
la princesa el día de su primer año de edad. Las mismas se muestran
como seres inteligentes, mujeres gigantes y bellas, que salvan a la
princesa del terrible hechizo de la bruja, que solo actúa con
resentimiento por no ser invitada a la fiesta del rey. Aurora crece, se
pincha con la rueca, y queda dormida por 100 años, en los que aparece el
príncipe bríndandole el beso verdadero, llegando al final feliz.
En
la historia de Disney no solo se trata de otra protagonista, sino de
una que es tanto heroé como villana. Maléfica acude al castillo y
hechiza a la princesa y solo después del ruego del rey, acepta en ser
ella misma quien suaviza el maleficio que solo podrá ser dado por "el
verdadero amor", y que
por primera vez es mostrado en una película de la
Corporación como algo inexistente, como algo que no puede encontrarse.
Las hadas no reflejan inteligencia, sino que son pequeñas y demasiado
torpes para cuidar de la princesa, por lo que Disney va por su segunda
gran rebelión: la mezcla absoluta de los roles tan bien impuestos, la
bondad ya no se asocia con el intelecto, sino con algo que puede ser
compartido por los personajes.
El beso verdadero
Y aquí el último punto realmente conmovedor y
brillante de Disney: Aurora yace en su cama a punto de morir, besada
por un muchacho apuesto que solo es movido por el deseo y la pasión, y
parece jamás volver a despertar. Maléfica entra a escena, asegurándola
que se proponía odiarla, pero que solo pudo amarla desde el principio, y
luego de besarle la frente, la princesa regresa de su sueño. El
verdadero amor, por lo tanto, ya no se encarna en el hombre, no
involucra dependencia hacia una figura masculina, sino que puede
surgir de otras figuras: ya sea una madre, un animal, u algún otro
factor abstracto o material. El beso verdadero forma parte de la gran
trayetoria de Disney, por lo que es un detalle hermoso y provocador
el concebirlo de este modo, lo que realza la esquisitez del film y los
nuevos valores adquiridos por el multimedio.
Maléfica
realmente es sorpresivo. No solo por las cosas que se acaban de apuntar,
sino por el gran desafío de Disney de dirigirse al público tanto pequeño
como adulto, de escribir un guión tan revolucionario, y de revalorizar a
la mujer. Si bien el feminismo no está bien en exceso, ya que puede ser
incluso muchas veces peor que el machismo, es una perspectiva diferente
de un mundo tan estigmatizado por una cuestión social que viene hace
siglos. Por lo que puedo recomendarles a todos los lectores, que sin
dudas no deben perderse este film, sino interiorizarlo para reflexionar
sobre cuestiones realmente importantes de nuestra actualidad.