Las críticas no serán agradables, pero son necesarias.
Barbie Jett
Blackmore nació en Argentina, alla por las épocas donde el país era aún
mas complicado, donde escribía poco, y sin saber que luego cuando
creciera, no lo podría evitar.
La década del `90 fué el principio de su vida, donde sabía que le agradaba los chupetines de naranja, le costaba comunicarse con las nenas del jardín, y sobretodo imaginaba amor en todas partes, con sus muñecas, con clavos, lápices, o rocas, todo lo que podría representar ese concepto romántico y rebelde, "El poeta maldito" en palabras de Schiller.
Fué una alumna sobresaliente, pero de perfil bajo. Escribió pequeños cuentos infantiles, entre ellos "El museo mágico", "Promesa de amor", "Castillo del horror", y de mas grande, novelas como "El amor en un pétalo de rosa", "Sensaciones 1,2 y 3" y "Caminos de Blues, la historia de The Fenders".
Blackmore tuvo dos grandes desiluciones, o momentos en que su fe interna se quebró. De allí sus mas bellas poesías y recordados poemas, lo que la caracteriza es su inperfección en la métrica y la prágmática diversa en su discurso poético, entre ellos destacados "1980" y "Masivamente dictatorial".
En sus últimos poemas publicados en su blog, Blackmore expresa un amor utópico y que se remonta de principios del 2012, poco despues de cortar con su antiguo novio, al que también escribía. Utópico en el sentido de que es absolutamente imposible, lejano, vanal... pero soñado, esperado y necesario.
Realmente no había nada que ocultar, porque anuncia profundamente que su afecto es descumunal. Su elección es hasta donde el mismo se lo permite, vanagloriado por una persona tan sensible, pura, y bella que es esta escritora. "Ese hombre" es una idealización que proyecta constantemente en su realidad, para imaginarse que es una especie de "Leviatán", un guerrero terrenal del amor, complejo de conquistas, cercano y lejano.
"Si no me olvidas", podría denominarse una antítesis. El hombre ya no es idealizado, sino que refleja una realidad inminente. La escritora muestra una poesía delicada, exquisita de dignidad y coraje, creativa y determinante.
Creemos que la misma intención de esta escritora no es escribir romanticismo sencillo, en el análisis de todas sus obras, encontramos madurez y una intención plena de convertirse en mujer. No son poemas de amor ordinarios que escribe cualquier adolescente, sino que es la creación de una pequeña mujer, un alma sensible que se cree corrompida por desiluciones, pero que sigue manteniendo la calidez de poseer la esperanza y mantenerse en pie. Las temáticas comunes de las adolescentes con delirios de escritoras se basan en escribir poemas con significados al alcance de cualquier persona, la finalidad de la poesía Blackmoriana es llegar a un nivel superior intelectual, y a las temáticas diversas y críticas de una sociedad contemporanea corrompida e irracional, dominada por medios masivos de comunicación que estropean el auge intelectual, que desvían la intelectualidad académica y poética, que los aparta de la lectura y el compromiso lector.
Por lo tanto, Barbie Jett Blackmore escribe para convencer y para convencerse, para amar y para superar, para la comprensión mental de diversas tonalidades de universos, y para redimensionar los mismos.
La década del `90 fué el principio de su vida, donde sabía que le agradaba los chupetines de naranja, le costaba comunicarse con las nenas del jardín, y sobretodo imaginaba amor en todas partes, con sus muñecas, con clavos, lápices, o rocas, todo lo que podría representar ese concepto romántico y rebelde, "El poeta maldito" en palabras de Schiller.
Fué una alumna sobresaliente, pero de perfil bajo. Escribió pequeños cuentos infantiles, entre ellos "El museo mágico", "Promesa de amor", "Castillo del horror", y de mas grande, novelas como "El amor en un pétalo de rosa", "Sensaciones 1,2 y 3" y "Caminos de Blues, la historia de The Fenders".
Blackmore tuvo dos grandes desiluciones, o momentos en que su fe interna se quebró. De allí sus mas bellas poesías y recordados poemas, lo que la caracteriza es su inperfección en la métrica y la prágmática diversa en su discurso poético, entre ellos destacados "1980" y "Masivamente dictatorial".
En sus últimos poemas publicados en su blog, Blackmore expresa un amor utópico y que se remonta de principios del 2012, poco despues de cortar con su antiguo novio, al que también escribía. Utópico en el sentido de que es absolutamente imposible, lejano, vanal... pero soñado, esperado y necesario.
Realmente no había nada que ocultar, porque anuncia profundamente que su afecto es descumunal. Su elección es hasta donde el mismo se lo permite, vanagloriado por una persona tan sensible, pura, y bella que es esta escritora. "Ese hombre" es una idealización que proyecta constantemente en su realidad, para imaginarse que es una especie de "Leviatán", un guerrero terrenal del amor, complejo de conquistas, cercano y lejano.
"Si no me olvidas", podría denominarse una antítesis. El hombre ya no es idealizado, sino que refleja una realidad inminente. La escritora muestra una poesía delicada, exquisita de dignidad y coraje, creativa y determinante.
Creemos que la misma intención de esta escritora no es escribir romanticismo sencillo, en el análisis de todas sus obras, encontramos madurez y una intención plena de convertirse en mujer. No son poemas de amor ordinarios que escribe cualquier adolescente, sino que es la creación de una pequeña mujer, un alma sensible que se cree corrompida por desiluciones, pero que sigue manteniendo la calidez de poseer la esperanza y mantenerse en pie. Las temáticas comunes de las adolescentes con delirios de escritoras se basan en escribir poemas con significados al alcance de cualquier persona, la finalidad de la poesía Blackmoriana es llegar a un nivel superior intelectual, y a las temáticas diversas y críticas de una sociedad contemporanea corrompida e irracional, dominada por medios masivos de comunicación que estropean el auge intelectual, que desvían la intelectualidad académica y poética, que los aparta de la lectura y el compromiso lector.
Por lo tanto, Barbie Jett Blackmore escribe para convencer y para convencerse, para amar y para superar, para la comprensión mental de diversas tonalidades de universos, y para redimensionar los mismos.
