No hay peor cosa que el tiempo
nos anuncia cuando morimos y resucitamos sin inmutarnos
Cuatro dás de fin de semana
fume cigarrillos imaginarios cocainómanos
que terminaron de romper las venas
de este motor interno que me late.
Salió ese torturador del armario
y buscó mi herida, le echo sal
se rió de mi agonía inmediata
mientras me retorcía, gritando mas por miedo que dolor.
!Cómo es el dolor! tan cruel
no soporta ser ignorado por tanto tiempo
Te hace pagar cada segundo
Exclaviza los minutos, con latigantes y lentas agujas.
La razón, poco importa. Fue un año de espera, 5 meses de odio, y 17 días de recuerdo absurdos.
Soy adicta a los niños adultos inestables, que me erosionan, a mi y a cualquier pendeja.
Niños panales que chorrean miel, y te adictan con su licor venenoso hasta destruirte.
Adicta a escribir poesías a un alguien que no me escucha, palabras que chocan contra las paredes y se quiebran.
Le escribo a un alguien que se fue hace tanto, y me destruye aun de a poco.
Que rompe, sin intentarlo los sentimientos con su guitarra, o sus canciones viejas.
