Esperemos con ansias
el reencuentro con el sol
En el zoom de una correa en el pantalón
se amplía la imagen mostrando el cuerpo
de ese alguien que tanto conozco, como ignoro
iluminando una habitación desordenada
con paredes lilas humedecidas de invierno
y aromatizada de cigarrillos mentolados.
Posee mis mismas mechas fucsias desteñidas
incluso remeras de Muse que no consigo,
una mirada de saber bien lo que hace
una actitud de mujer en guerra.
Me hace sentir todo lo que soy, mas intensamente
sin la necesidad de hablarme o mirarme
con su indiferencia evidencia la vulnerabilidad
restante a su persona, la objeta en mi.
Y le repelo, lo sé, porque es un todo
y al el todo, lo incompleto le es vulgar
siendo tan mujer, me hace sentir tan niña...
siendo tan osada, me habla sin hablar.
Ella posee las cualidades que yo no tengo
el de saber interesar y enamorar
y se expresa de forma exquisita
y logra sus objetivos como quiere.
Fuma, porque es un vicio artístico
mientras que yo solo me ahogo con el humo
sabe beber para crear mas divinidades
y le sienta bien el hecho de ser incorrecta.
Soy un mortal femenino incompleto
deje mi confianza y mi guitarra atras, quizas cuando salte hacia el mar
para llegar a esta colina sagrada y solitaria.
Hace tiempo que estoy arropada junto a la orilla
sobreviviendo en mi oficio de adepta
como la discípula de un falso mesías
que se sienta a escribir, observar, o pescar.