martes, 12 de agosto de 2014

El amor desde Roma hasta el siglo XXI

Hay audiencia, y ya no sé como decirlo si de manera agradecida porque me lo sugieran o catártica, que no acepta que ya no me dedique a la literatura. Tenía preparado un tema muy bueno para esta semana, pero me insistieron en que escriba sobre el amor. Y tengo que aclararlo: Este estilo nuevo(El periodístico) no lo planié,solo surgió, de manera natural y sin que sea forzado, como muchos tratan de imponerme ahora para que retorne al camino de la poesía, que supuestamente era mejor en mi blog. Es cierto: Perdí lectores, aunque gané muchos otros, y todo eso sin buscarlo, solo porque trato siempre de ser honesta para con lo que escribo, cosa que hoy realmente es difícil en un mundo tan inmensamente globalizado, tan comercializado, tan corrompido en la creación de nuestras mentes.
Tengo que ser sincera con ustedes: Sigo sintiendo atracción por la literatura, no me es desapercibida, sigo siendo romántica, no en lo que amor refiere cuando hablamos del romanticismo, sino al verdadero significado que involucra cada una de mis pasiones, que actualmente no desencadenan en un sentido literario, sino en algo que pienso que puede ser mejor, mas informativo, mucho más útil.
Aún así, me pidieron un tema, y es lo que voy a presentarles esta semana en mi blog. Realmente espero que les guste, y que puedan comprender que si me veo forzada a algo, jamás podrá tener la belleza que tuvo en algún momento, cuando lo hacía de manera auténtica. Sepan disculpar, pero este estilo no se irá.


Amor es Roma al revés. Un juego de palabras realmente extraño... una coincidencia llamativa. En Roma se libraron profundas pasiones románticas, como acontecía en La Iliada con París y Helena.. una interminable llama de pasión. Una busqueda constante de un deseo que parecía acrecentarse con cada encuentro. Darle la espalda a una nación, lo más importante culturalmente que se desarrollaba en ese entonces, era toda una osadía: París cambió la lealtad de un imperio por una mujer, por una sensación demasiado fuerte, por algo que le revivía cada célula del cuerpo. Es bastante loco, sobretodo si observamos el desenlace y el final de La Iliada, con la típica magistralidad de Homero para aquellas tragedias: Ese pequeño suceso fué la muerte, el final de la paz de Troya con los aqueos... una sensación, un pensamiento. La humedad de las mentes, de las pasiones y del cuerpo.
Pienso en La Iliada y me es inevitable compararlo con el presente, con el amor que escapa de aquellas sensaciones de sacrificarlo todo, de un amor del siglo XXI que muta hacia superficies putrefáctas y materiales. El cuerpo ya no es esa superficie sagrada que une el deseo con nuestras almas, sino una
mercancía que satisface los pensamientos mas oscuros de nuestra mente. Es un objeto del deseo.
Y perdonenme si soy útopica, porque es lo que más se acerca a lo que pienso, ya que no soy ingenua: Pero el amor lo es todo. En el mundo no importa el dinero, ni la reputación, ni la gloria, no importa la economía, ni los mismos medios de comunicación que tanto defiendo a pesar de tener millones de errores: El amor es lo que importa. El amor es lo único que es puro, a pesar de ser maltratado. No existe un amor corrompido realmente, sino una mala manera de defenderlo, existe una mala práxis de nuestra parte.
Somos únicos en sentirlo. Porque el drama iluminista/humanista es de percibir todo de una manera universal: "El amor, la esperanza, el miedo, la desdicha, la alegría"... se los explicaré con un ejemplo: Como cuando ustedes van frente a un amigo y le expresan "Estoy sintiendo algo, pero no sé que es, no sé como explicartelo" No se sabe si es alegría, tristeza, o algunas de las cosas que dije antes... Eso pasa porque somos únicos. Nuestras pasiones son únicas, no son universales. El amor no es lo mismo para mi, ni para usted, ni para aquel. El amor es subjetivo, pero es.
Se manifiesta de tantas maneras... a un padre, a una mascota, a una mujer, a un hombre... somos seres de amor, y luego lo que resta.

Hablé mucho del amor. Como decía en algunas de mis poesías, que en este momento no recuerdo cual, decía que me la pasaba hablando de el, pero que no entendía ni un poco de lo que trataba. Y lo cierto es que es así, porque nunca planeamos de quien podemos llegar a enamorarnos, ni porque, ni cuando comienza, ni cuando termina. Solo sucede. Es misterio puro. Es una cosa sin forma, que nos posee de un modo inexplicable. Las poesías terminan siendo eso, la literatura termina siendo eso: El alma que habla, que escapa a la razón, a los pensamientos mas complejos de nuestra cabeza. El amor que es puro por excelencia, que es gigante porque lo sentimos gigantes. El amor que es difuso pero complejo como cada parte de la existencia humana.
Ahora, una cosa es el amor, y otro es el deseo, ese eterno cachondeo de lo que muchos somos parte. A veces es un poco difícil distinguirlos, ya que parecen ser hermanos o familiares. Pero siempre en esos casos es mejor aplicar la autocorrección, no caer sobre el objeto de deseo, o al menos si lo hacemos, tratar de estar concientes de que vamos a sufrir bastante. Los mecanismos de defensa de la mente humana a veces me sorprenden, porque se los puede aplicar con bastante frecuencia... pero, si no es amor, ¿qué es? ¿No puede haber deseo y amor, un 50 y 50, una atracción lujuriosa que desencadena en el amor? ¿Porque no puedo amar en mis 20 años de edad, porque no puedo sentir la pasión de una manera madura, acompañándola de un deseo irreparable de unir mi cuerpo con algún otro?.
Finalizo este post, que escapa a todos los principios de la razón, y sabiendo que no tiene sentido en muchas partes, diciéndoles que el amar es una de las cosas mas bellas que existen. Pero lo que realmente me atrae no es el amor universal, sino el amor que se origina en cada uno de nosotros, que no es el mismo, es subjetivo, y que siempre muere para renacer del modo mas increíble posible.