"El arte del amor es controlar el descontrol" Paulo Coelho, Once Minutos
Ha pasado tanto tiempo.
El escenario corresponde a un periplo demasiado picaresco para enfrentarse a una realidad que no creia que se daria.
Pero el destino obra de maneras misteriosas.
Me recuerdo asi.. virginal, pura, inocente y arrogante.
Te recordaba asi, inmaduro, oportunista, elegido e inalcanzable. El tiempo parecia estatico, irreverente... tantos años llorando y anhelando ese encuentro... Cuando te salude, fue ese beso que no es beso, un contacto de mejillas que no satisface el verdadero cariño. Pero ese es el saludo universal y es innegable, lo acepto.
Empezaste con tus crueles y tonterias tipicas, telarañas latigantes sobre un organo que solia ser un corazon decidido. Pero el escudo del dolor ya es demasiado fuerte, y ese acto no me engaño...
¿No lo comprendes, verdad? ya no soy una niña. Ya no suplico, no te demuestro, no soy una adolescente idiota manejada y manipulada por un sentimiento inutil.
Tu basura, tu mierda escondida, no me es mas que un repelente, que con facilidad puedo alejar.
Hoy te beso por placer, no por amor. Abro las piernas contigo para desfallecer, no para soñar ni pensar... hoy eres un niño en busca de un tesoro, un cofre lleno de rocas.
Este es mi cuento de hadas. Nuestro periplo en el que las condiciones son puestas por el aprendiz. El aprendiz que supera al maestro.
Ahora soy yo quien te enseña a jugar con un juguete de grandes. Soy quien desprecia y sacrifica lo bueno, por lo mejor.
Ya no tengo miedo a lo que sea que aparezca. Esa es mi cualidad... y a la vez, tu perdicion.
